Provenance no trata de herramientas. Trata de mentalidad.

Author: Yauheni Kurbayeu
Published: Mar 15, 2026
Durante los últimos meses, mientras exploraba la idea de la proveniencia de decisiones en el desarrollo de software, noté algo interesante. La mayoría de las personas interpretan inicialmente el Provenance Manifesto como una propuesta sobre nuevas herramientas, nuevos estándares de documentación o nuevos procesos.
Pero esa interpretación pierde el punto central.
El manifiesto no trata principalmente de cambiar herramientas.
Se trata de cambiar la forma en que pensamos sobre el conocimiento, las decisiones y la responsabilidad dentro de las organizaciones de ingeniería.
Y ese cambio es mucho más difícil que introducir un nuevo sistema.
La suposición oculta de la ingeniería moderna.
Durante décadas, el desarrollo de software ha operado bajo una suposición silenciosa:
El razonamiento detrás de los sistemas vive dentro de las personas.
Guardamos muy bien los artefactos de implementación:
- Código en repositorios
- Tareas en gestores de incidencias
- Documentación en bases de conocimiento
- Infraestructura en sistemas de configuración
Pero la parte más importante del sistema — por qué las cosas se decidieron de esa manera — normalmente vive en otro lugar.
Vive en:
- reuniones de diseño
- hilos de Slack
- discusiones de arquitectura
- memoria personal
Con el tiempo, ese razonamiento desaparece lentamente.
- Los arquitectos cambian de rol
- Los ingenieros cambian de equipo
- Los managers dejan la organización
El sistema permanece, pero el contexto que lo creó se disuelve.
Durante muchos años esta limitación fue tolerable. Los sistemas evolucionaban lo suficientemente despacio como para que los equipos pudieran reconstruir el razonamiento cuando era necesario.
La era aumentada por IA cambia esta dinámica de forma dramática.
Por qué el Provenance Manifesto trata de mentalidad.
Cuando las personas escuchan la idea de capturar decisiones como artefactos estructurados, la primera reacción suele ser técnica:
- “¿Esto será otro sistema de documentación?”
- “¿Es simplemente ADR?”
- “¿Es otra herramienta que tendremos que mantener?”
Pero la proveniencia no es un problema de documentación.
Es un cambio de mentalidad.
La idea es simple pero poderosa:
Las decisiones deben convertirse en artefactos de primera clase del sistema, igual que:
- el código
- la infraestructura
- las APIs
En lugar de existir solo en conversaciones o en la memoria personal, las decisiones deberían preservarse junto con su contexto:
- las suposiciones detrás de ellas
- los riesgos considerados
- las restricciones involucradas
- las alternativas descartadas
- los resultados que produjeron
Esto representa un cambio fundamental en cómo las organizaciones tratan el conocimiento.
Nos mueve de:
Memoria individual a memoria institucional
Y ese cambio desafía hábitos profundamente arraigados en la cultura de ingeniería.
Por qué las personas resisten compartir sus decisiones.
La resistencia a esta idea rara vez tiene que ver con herramientas o con la carga de proceso.
Normalmente tiene que ver con algo más profundo.
En muchas profesiones basadas en conocimiento, se aplica una regla simple:
El contexto es poder.
La persona que recuerda por qué un sistema funciona como funciona tiene influencia. Se convierte en la intérprete de decisiones pasadas. Se convierte en la fuente de explicaciones cuando algo se rompe.
En la práctica, esto crea una jerarquía invisible basada en conocimiento privado.
Cuando las decisiones permanecen sin documentar, la organización depende de las personas que las recuerdan.
Preservar la proveniencia de decisiones cambia esta dinámica.
Cuando el razonamiento se convierte en parte del propio sistema:
- el conocimiento se vuelve accesible para todos
- el contexto se vuelve buscable
- la autoridad se vuelve trazable
Para algunas personas esto resulta incómodo, porque elimina la ventaja de poseer el contexto de forma privada.
Esta es una de las razones por las que la captura de decisiones históricamente ha sido inconsistente en muchas organizaciones.
No es que los equipos no puedan documentar decisiones.
Es que culturalmente a menudo no lo hacen.
Por qué el cambio de la IA hace urgente este problema.
La inteligencia artificial está acelerando la creación de software.
Los agentes de IA pueden generar código más rápido de lo que los equipos pueden razonar sobre sus consecuencias.
Como resultado, el verdadero cuello de botella en el desarrollo de software está cambiando.
Ya no es escribir código.
Es entender las decisiones detrás del sistema.
Sin el contexto de decisiones preservado:
- los sistemas se vuelven más difíciles de evolucionar
- los trade‑offs arquitectónicos desaparecen
- los nuevos ingenieros no pueden reconstruir el pasado
- los agentes de IA carecen del contexto de razonamiento necesario para actuar con seguridad
Cuanto más rápido evolucionan los sistemas, más peligroso se vuelve perder el contexto.
Por eso la proveniencia no es solo un ejercicio intelectual.
Se está convirtiendo en un requisito estructural para el desarrollo aumentado por IA.
Qué deberíamos empezar a hacer ahora mismo.
La buena noticia es que adoptar la mentalidad de provenance no requiere esperar nuevas plataformas ni infraestructura compleja.
Las organizaciones pueden empezar hoy enfocándose en un principio simple:
Preservar las decisiones en cualquier lugar donde la IA participe en el proceso de desarrollo.
En la práctica esto significa capturar el razonamiento detrás del trabajo que involucra:
- asistencia de IA
- automatización
- ejecución impulsada por agentes
Ejemplos:
- Cuando la IA genera un plan de implementación → preservar el plan de ejecución
- Cuando se evalúan alternativas arquitectónicas → preservar la discusión de trade‑offs
- Cuando las suposiciones influyen en el diseño → preservar suposiciones y restricciones
- Cuando se toman decisiones → registrar la decisión y el razonamiento detrás de ella
Estos artefactos pueden provenir de muchas fuentes:
- transcripciones de reuniones
- revisiones de arquitectura
- planes de ejecución generados por IA
- resúmenes de seguimiento
- registros de decisiones arquitectónicas
El cambio importante no es el formato.
El cambio importante es la intención de preservar el razonamiento como parte del sistema.
Mantener a los humanos en el bucle.
La captura de decisiones no debería ser un proceso completamente automatizado.
La IA puede ayudar a extraer estructura de conversaciones, documentos y discusiones. Pero los humanos siguen siendo esenciales para validar el significado.
Un flujo de trabajo práctico podría verse así:
- Las conversaciones y reuniones se capturan
- La IA extrae decisiones, suposiciones y riesgos candidatos
- Una persona responsable revisa y confirma la estructura
- La decisión validada se convierte en parte de la memoria del sistema
Esto mantiene la comprensión humana en el bucle, mientras permite que la IA escale el proceso de captura.
El comienzo de la memoria organizacional.
El Provenance Manifesto propone finalmente algo simple pero poderoso.
Las organizaciones deberían tratar el razonamiento de la misma manera que tratan el código.
- El código describe qué hace el sistema.
- La proveniencia de decisiones explica por qué el sistema llegó a ser lo que es.
En el mundo aumentado por IA, ambos son esenciales.
Porque cuando los sistemas evolucionan más rápido de lo que los humanos pueden recordarlos, las organizaciones que sobrevivirán serán aquellas que construyan memoria dentro del propio sistema.